Su mirada, era una mirada extraña,
Era demasiado inesperada,
Revelaba algo que no engaña,
Pero que hechizaba como la mirada de un hada.
Estaba cansado, había caminado tanto,
Con los ojos cerrados, como un tonto,
Buscaba algo, (solo estaba perdido),
Algo para mi desconocido.
Así, con su mirada de hada,
Yo sonreía, sonreía a la nada,
Y me deslumbraba su sonrisa inocente,
Sencillamente quise olvidar a toda la gente.
La mayor cómplice fue la luna,
De una locura en aumentó,
El gigante brillo deslumbrante de alguna,
Alguna noche oscura, movimiento,
Susurro tímido el viento impulsado por su luna,
Conmemorando ese extraño y a la vez común momento,
En el que Diana dio a luz este sentimiento,
Que arde ahora, con dos almas que son una,
Y que unidas por Selene perfecta,
Ven la eternidad demasiado corta…
viernes, 31 de julio de 2009
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